Tanto la enfermedad como la dolencia afectan a todo el micro universo que somos. Desde la visión Kun-Li, la dolencia  se anida en el cuerpo cuántico, en cambio la enfermedad  se localiza en el cuerpo físico concreto.

La salud del Ser depende del estado de la Energía Esencial, y un buen mantenimiento de la Esencia requiere armonía en sus áreas de existencia. Se puede deducir que la salud es un entramado energético, vital, armónico, y no sólo ausencia de enfermedad física.

Dra. Xiwli Germain ND. PhD. QnM.

Directora Académica

Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental (EIMCO)


El estado natural de todo ser humano es la salud. Pero nuestra agitada vida, donde la  cibernética preside el reino virtual y el criterio pareciera ser “si no está en la red o no tiene página web no existe”, en esta realidad virtual -que en cierta forma comanda la realidad en que se vive-, el  estado natural de salud y armonía ha quedado en el olvido.

Al parecer el lema “time is money” y “corre tras el éxito” obliga a vivir cada día compitiendo en una loca carrera por ganar o ser el mejor al precio que sea. Se ha llegado al extremo de ser bien visto y casi admirado por vivir cada día teniendo estrés, ansiedad, angustia, estar preocupado, ser trabajólico y llevar en su cuerpo más de una cirugía. Al parecer, en el modernismo cibernético todo ello forma parte de una normalidad. En este contexto, es relevante dejar claramente establecido que no estamos en oposición a la cirugía ni a la alopatía, la cirugía salva vidas; lo que deseamos dejar señalado es que recurrir a la cirugía para mantener la salud debería ser una eventualidad y no una normalidad.


En la práctica clínica he visto que el 80% de los seres humanos creen ser los únicos seres inteligentes en el universo; no obstante viven en una vida tóxica, antinatural, deseando ser sano y feliz. El 20% restante  actúa como huérfanos errantes, desesperados buscando algo que ya no recuerdan; su alma lleva un sentimiento de orfandad y soledad que, en el tiempo, se traduce en enfermedades cuya etiología es generalmente auto agresión inconsciente.


Al parecer en esta sociedad moderna nada satisface ni calma la angustia del alma. Son pocos quienes con gran valentía se atreven a “salir” del sistema y se arriesgan a vivir con menos para favorecer un tipo de vida más saludable y, finalmente, descubrir que “vivir con menos” se convierte en una verdadera inversión en salud, felicidad y admirable ancianidad.


MERECIDO RECONOCIMIENTO


No podría continuar este artículo sin antes hacer un reconocimiento a todos aquellos valientes autodidactas que, desafiando a la sociedad de su tiempo, mantuvieron su mirada en la Naturaleza y su corazón en el amor al prójimo. Fueron perseverantes, algunos soportaron condena en prisión, como el caso Peczely, otros tuvieron que soportar interminables batallas judiciales, como don Manuel Lezaeta Acharán. No obstante, nunca renunciaron a su afán y dejaron un legado a la Humanidad. Bernard Jensen, Lezaeta, Kneipp, Hahnemann, Ignatz von Peczely, Nils Líljequist, Edgard Bach, por nombrar sólo algunos de estos ilustres hombres, cuya contribución forma parte en Occidente de la Medicina Alternativa o Complementaria.


Es necesario también reconocer el esfuerzo de los actuales visionarios e investigadores que, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, se han dedicado a mantener una visión altruista de la Vida y diariamente nos inspiran a continuar enseñando.


En nuestra Escuela mantenemos la mirada en la Naturaleza y conservamos nuestra tradición Kun-Li, somos ciertos del accionar de la Conciencia  y aceptamos los dictámenes surgidos del Principio Procesador que gobierna las fuerzas del Universo con Justicia y Divina proporción. Estamos ciertos que una justa aplicación de la Ciencia Kun-Li permitirá transformar este valle de lágrimas en que se ha convertido nuestra Casa Planetaria, en una nueva forma de vivir y de compartir. Las nuevas ciencias como la Biofísica y la Física Cuántica, tal vez sin proponérselo, están demostrando cada postulado señalado por nuestros Honorables Maestros de Takla Makan Monastic College. Tal como le ocurrió a Kneipp, Hahnemann y otros, la Ciencia Kun-Li será reconocida y aceptada como “El Arte de Vivir”, entonces la Medicina Convencional tendrá claridad sobre la diferencia entre enfermedad y dolencia, pues tenemos un cuerpo cuántico al cual hay que saber sanar para restablecer la salud y, más importante aún, restablecer LA VIDA.


ENFERMEDAD Y DOLENCIA


Hoy deseamos explicar la diferencia entre enfermedad y dolencia, todo ello por cierto desde la visión Kun-Li, una visión cuántica que esperamos sea un aporte a la integración de las medicinas. Para comprender la diferencia entre enfermedad y dolencia, se requiere tener la mente abierta y una actitud de “puede ser posible”.

La enfermedad perte-nece al cuerpo físico y generalmente se considera que es causada por ele-mentos externos como virus, bacterias y otros.


La dolencia es algo interno poco fácil de explicar. Es como un sentirse mal sin motivo aparente, es algo que se siente en lo interno, como un cansancio emocional, un abatimiento, una debilidad  inexplicable; ello se debe a un quiebre en la energía esencial del cuerpo cuántico.


La dolencia se anida en el cuerpo-conciencia, en cambio la enfermedad  se localiza en el cuerpo físico concreto. Así se explica que una persona puede padecer de una enfermedad y no sentirla. También es posible encontrarse en la práctica clínica con personas que experimentan una dolencia sin experimentar una enfermedad física. Las enfermedades llamadas psicosomáticas son dolencias y no enfermedad, por ello la medicina convencional sólo tiene paliativos.


EL NECESARIO TRABAJO EN EQUIPO


En nuestra Escuela estamos convencidos de que cuando los profesionales de la salud adquieran conocimientos en Medicina Bioenergética Kun-Li y comprendan la correspondencia entre enfermedad y dolencia, los tratamientos de las enfermedades se realizarán para tratar simultáneamente enfermedad y dolencia o viceversa. Así surge la necesidad de un trabajo en equipo con especialistas médicos, doctores en Medicina Cuántica (QnM), o terapeutas cuánticos Kun-Li, doctores en Medicina Bioenergética (MB) o terapeutas Bioenergéticos Kun-Li, acupunturistas, técnicos en reflexología, etcétera. El etcétera en este contexto es muy importante para quien haga de jefe o coordinador del equipo de salud. Es el Coordinador quien debe decidir, teniendo presente al momento de seleccionar la o las técnicas a aplicar, las condiciones particulares de la enfermedad, condición de energía esencial y vitalidad de cada enfermo. Un profesional debidamente calificado puede reconocer el estado de salud y discernir tipo, tiempo y ritmo de las aplicaciones terapéuticas.


Las causas internas de toda dolencia se encuentran consolidadas en el cuerpo cuántico. Ésta es una entidad viva en cada persona, única en esencia, también única en su estado onírico debido al acondicionamiento a que ha sido sometida; por ello mantiene una particular imagen de la vida. Esto puede dar fortalecimiento o debilitar el potencial esencial. El debilitamiento de la vitalidad esencial dará lugar a las enfermedades físicas, proveniente de estados latentes, que pueden convertirse o ser considerados agentes externos.


En la dolencia participa el entorno ambiental y mental. El entorno mental afecta directamente al cerebro no sólo en su relación directa con los órganos físicos, sino también con la imagen interna de sí mismo y de la enfermedad. Ello sumado al sentimiento asociado, afectará a la entidad cuántica, tanto en su morada como en su función. De ser permanente, tal radiación afectará a Mahatma, tanto en su función como en su Esencia. Una imagen mental negativa afecta al cuerpo a través de su representación en el cerebro, esto se puede entender si se conoce la  conexión cerebro-cuerpo, y también la relación del  sistema nervioso con los mecanismos psiconeuroinmunológicos, es decir, los mecanismos de precipitación que utiliza la conciencia  para  manifestar  en el cuerpo físico los contenidos mentales y emocionales.


Con todo lo señalado es posible comprender que la enfermedad física puede tener  diversas causas, es decir, causas externas, internas, mentales y de desconocimiento. Por ello, es aconsejable que una enfermedad sea estudiada en todos los niveles. Por tal motivo hemos sido, y seguiremos siendo, reiterativos en señalar la necesidad de un trabajo mancomunado como equipo de salud, donde se respeten los espacios del saber de cada disciplina, de cada especialista, tanto en lo físico como en lo cuántico y bioenergético.


Una enfermedad puede manifestarse con determinados síntomas en el nivel físico, determinados sentimientos y malestar en el nivel vital, y determinados errores de significación a nivel mental; todo esto conjuntamente con cierta sensación de soledad y abandono, que es la característica inconfundible de ignorar la existencia de la entidad cuántica, lo que provoca separatividad y dolor.


La medicina convencional realiza curas de los síntomas del cuerpo físico con fármacos, cirugías y radiaciones. Eso es lo convencionalmente aceptado. Si la enfermedad fuese sólo física, el tratamiento alopático sería suficiente. Pero en la realidad vemos que este tipo de curas no son suficientes. Desde la visión integral y holística no se puede negar que, en caso de urgencias como por ejemplo, peritonitis y accidentes, donde el tiempo es un factor decisivo, hay que reconocer y reiterar que se impone un accionar alopático. Es la forma de salvar una o varias vidas. Son numerosas las personas que deben su vida a los cirujanos y valoramos todo ello profundamente. No obstante la pregunta que surge es ¿por qué esperar llegar a esos extremos?

INCORPORACIÓN DE LA VISIÓN KUN-LI


Cuando al mantenimiento de la salud se incorpore la visión Kun-Li, existirá una adecuada educación de la población al respecto. Entonces será habitual tomar sesiones de bioenergía con un terapeuta bioenergético Kun-Li, ya que se tendrá conciencia del cuidado y mantenimiento que requiere la energía esencial propia, de este modo se evitará el estrés causante del 90 por ciento de las dolencias; será también habitual visitar a un acupunturista en cada cambio de estación para vitalizar la función protectora de la energía, y tener un reflexólogo(a) en la familia será rutina. Lo óptimo es además conocer el funcionamiento esencial de la Vida y los fundamentos evolutivos de la Conciencia, ello evitaría llegar a perder órganos, partes y piezas para seguir respirando.


Como vimos anteriormente, hay causas de enfermedades atribuibles a la mente. No hablamos de enfermedades siquiátricas, donde hay un claro trastorno de la mente. Nos referimos al contenido de la mente atribuible a la educación familiar y al entorno.


Si la mente genera enfermedad, y en ocasiones sanación, entonces se requiere dar un salto cuántico para liberarnos de la enfermedad. La Medicina Cuántica corrige los errores de significación mental, lo que permite resolver la impresión vital que retiene el flujo de energía esencial. Ello se traducirá en un restablecimiento de la interrelación de las unidades energéticas, equilibrio en los vectores de luz, recuperación de los programas morfogenéticos y normalización en el flujo de energía vital. Si esto es realizado por un experto, es indiscutible la posibilidad de recuperar las funciones de los órganos internos. La salud puede ser recuperada, a menos que interfiera alguna nueva situación que provoque un desequilibrio energético y altere nuevamente los programas morfogenéticos del cuerpo Mecánico Cuántico.


Queda entonces señalado que la enfermedad es física y que la dolencia es holística; tanto la enfermedad como la dolencia afectan a todo el micro universo que somos; la recuperación del estado de salud requiere del accionar causativo del Ser, ello permite recuperar la energía esencial.


La salud del Ser depende del estado de la Energía Esencial, y un buen mantenimiento de la Esencia requiere armonía en sus áreas de existencia. Se puede deducir que la salud es un entramado energético, vital, armónico, y no sólo ausencia de enfermedad física.


Todo parece señalar que el Creador nos hizo criaturas sanas para disfrutar el Arte de Vivir. Ello necesariamente nos lleva a ser ciertos que el estado natural de los seres humanos es la salud, armonía y larga vida.



OM TAT SAT

Dra. Xiwli Germain ND.PhD.QnM.

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Entrevista publicada originalmente en la Revista Oficial del 7º Congreso de Medicinas Complementarias (2010), para ver el reportaje original haga click aquí

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